Nadadores históricos. Denis Pankratov: el Submarino que reinventó la natación.

Me gusta hablarles a mis nadadores de la historia de la natación. Los grandes nadadores, las gestas heroicas, la evolución de los estilos…cultura, o batallitas, según se mire. Pienso que conocer mejor este deporte ayuda y mucho a quererlo y disfrutarlo más. Por eso os traigo por aquí algunas de estas propias memorias, y empiezo con uno de los más grandes.

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DENIS PANKRATOV, el Submarino Ruso que reinventó la Natación.

Posiblemente a muchos de los nadadores jóvenes actuales ni siquiera les suene este nombre, y sin embargo, aunque no lo sepan, muchas de las acciones que hacen cada día al entrenar o competir vienen directamente de su influencia. El ruso Denis Pankratov causó tal impacto en el mundo de la natación, que ésta tuvo que reescribir su reglamento, los nadadores aprender nuevas técnicas y los entrenadores tirar muchos libros. Os cuento cómo lo descubrí yo y lo que supuso para mí.

Yo tenía 10 años cuando se celebraron los Juegos Olímpicos de Barcelona’92; fueron las primeras pruebas de natación que vi por televisión. Realmente no las seguí a diario ni mucho menos, sino que nuestro entrenador de entonces, Paco Chaves, se preocupó de grabarlas y enseñarnos los videos luego para que viéramos a los grandes nadadores del momento en acción.  De poco me enteré en su momento, básicamente de la victoria de Martín López-Zubero (el único nadador español en lograrlo) en los 200 espalda y del nacimiento deportivo de una leyenda: Alexander Popov. Esto daría para otra historia…

A partir de ahí empecé a seguir la natación internacional en la medida que se podía en aquella época, en la que internet no existía y en la televisión podías considerarte afortunado si había pruebas una vez al año. Así que básicamente lo único que podía hacer era leer la prensa deportiva casi a diario y recortar y guardar como oro en paño los resultados, los récords y las noticas que iban apareciendo del mundo de las piscinas.

La primera gran competición que seguí plenamente fue el Campeonato del Mundo de Roma en 1994. La pusieron íntegra en TVE, y tengo todos los resultados guardados en mi archivo. Eran los tiempos de la irrupción de las nadadoras chinas, del reinado de la mítica Franziska Van Alsmick o de la lluvia de récords de Popov. Pero sobre todo fue una época de grandes duelos entre los mejores mariposistas del mundo.

En estos campeonatos conocí a Denis Pankratov. No por sus resultados, aunque ya logró ser campeón mundial en los 200 mariposa, sino porque era un nadador un tanto extravagante. Para empezar este gigante de pelo rubio se destacaba antes de empezar siquiera la prueba: siempre usaba un gorro totalmente negro para nadar. Además se lo calaba todo lo que podía, de manera que incluso llegaba a taparle parcialmente las gafas, dándole un peculiar aspecto.

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Una vez en el agua tampoco pasaba desapercibido, ya que usaba una técnica de nado muy poco frecuente y bastante discutida aún hoy en el mundo de la natación: la mariposa con respiración lateral. Con esto logró el oro en los 200 mariposa, amenazando el récord del mundo vigente, y el bronce en los 100 mariposa.

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Pero su gran explosión llegó en 1995, el año en el que puso en práctica una táctica nunca antes vista en las piscinas. El año en que la natación tuvo que volver a reinventarse.

Este año la gran cita natatoria eran los Campeonatos Europeos en Viena. Al igual que el año anterior, me los tragué enteritos, guardé sus resultados y además, los tengo grabados casi íntegramente en vídeos. Estaban teniendo un nivel bastante aceptable y las pruebas estaban muy entretenidas. Pero entonces se desató el maremoto.

El 23 de agosto de 1995 se nadaban los 100 mariposa. Pankratov era el gran favorito, no en vano hacía pocas semanas había logrado batir el récord del mundo de los 200 mariposa. Yo estaba en mi sofá frente a la televisión, disfrutando como un enano de las pruebas hasta entonces. Se presentaron los finalistas, se subieron al trampolín y se dio la salida de la prueba.

Lo que pasó justo entonces me voló la cabeza.

Tras la salida los finalistas empezaron a nadar. Pero algo no iba bien, algo no encajaba. Pasaron unos segundos y entonces nos dimos cuenta todos de lo que sucedía: la calle 4 estaba vacía. Denis Pankratov había desaparecido de las imágenes.

Mientras contemplaba la tele con la boca más abierta del mundo, sin poder siquiera imaginar dónde demonios había ido a parar el ruso, si es que no se había tirado al agua o lo habían abducido unos extraterrestres, el comentarista pareció en principio no darse cuenta de la situación. Pero a los pocos segundos sí que lo comprendió, y pasó de un tono de voz normal a pegar gritos histéricos.

–         “¡Pankratov no ha salido todavía del agua! ¡Aún sigue debajo del agua! ¡Más de 20 metros debajo del agua!”

Cuando el resto de finalistas pasaron por la señal de los primeros 25 metros, el ruso emergió por delante con casi 3 metros de ventaja. Había realizado 27 metros de delfín subacuático, y a una velocidad mucho mayor que la de sus rivales nadando. Para lograrlo se había ido directamente al fondo de la piscina tras la salida, a más de 1’5 metros de profundidad, para adelantar a todos sus rivales lejos de la superficie, en las aguas calmadas casi a ras de suelo. Por eso ni el público, ni las cámaras ni por supuesto yo pudimos localizarlo durante aquellos delirantes 27 primeros metros. Para comprender la magnitud de este fenómeno, hay que intentar trasladarse en el tiempo a aquellos días, donde la consigna era dar 3-4 patadas de delfín y salir a nadar. Que una persona de pronto diera 30 era una locura impensable.

Todos enloquecieron: el comentarista, el público en Viena, los seguidores rusos, yo mismo en mi casa… El resto de rivales no pudieron recortar ni un centímetro, y Pankratov terminó reventando el récord del mundo marcando unos alucinantes 52.32. A los pocos días también se llevaba de calle la prueba de los 200 mariposa.

El ya bautizado Torpedo Ruso se convirtió así en el mejor mariposista del mundo, y también en el nadador más espectacular. Reconvirtiendo la táctica empleada antiguamente por espaldistas que, buscando eliminar la desventaja que supone la salida desde la superficie del agua, hacían deslizamientos subacuáticos considerables, Pankratov mostró al mundo otra forma de nadar. Se inició así una revolución en el mundo acuático, y empezó a llamarse al nado ondulatorio “el quinto estilo” de la natación. El ruso recibió el Premio al Nadador Mundial del Año en esa temporada 1995/1996.

En las competiciones siguientes fue alargando cada vez más sus deslizamientos, llegando a hacer 40 metros subacuáticos tras las salidas en algunas pruebas, más otros 15-20m tras el viraje. Mientras tanto, muchos empezaron a intentar emularle, viendo la efectividad mostrada por este método, pero pronto se comprobó que no todos estaban preparados para ello. Los más grandes desfallecimientos, “puracos” o “petadas” que haya visto en la natación internacional ocurrieron en esa época, cuando nadadores quemaban el oxígeno a paletadas forzando los 25 metros subacuáticos, para acabar pagándolo al final, arrastrándose de manera lastimosa en las últimas brazadas. En mi memoria está cierta nadadora estadounidense de cuyo nombre no me acuerdo, insistiendo una y otra vez en pegarse 30 y 40 metros de delfín, y llegando irremediablemente destruida al final de cada prueba, varios metros detrás de sus rivales.

Había que tener la caja torácica y el control técnico de Pankratov para poder hacer estas salvajadas, y esto le llevó a proclamarse doble campeón olímpico en Atlanta’96. Por entonces el propio ruso exprimía tanto su deslizamiento que empezaba a pagarlo cada vez más en los finales de prueba, aunque la larga ventaja inicial adquirida le aseguraba las victorias y los récords.

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Aquí podéis ver el video de la final olímpica de los 100 mariposa. Aquí ya ha pasado un año desde la irrupción del delfín, y podemos ver a un Pankratov que no se hunde tanto, así como a otro nadador en la parte superior de la pantalla que intenta la misma táctica. Sigue siendo espectacular, aunque no tanto como verlo por primera vez, de sorpresa y propulsándose a 1’5m de profundidad. En VHS tengo el vídeo de 1995, intentaré pasarlo a ordenador para compartirlo.

El debate se abrió en el mundo de la natación acerca de este nuevo fenómeno, paralelamente al cada vez más numeroso grupo de nadadores que ponían en práctica estos deslizamientos, y cada vez más largos. Surgió la discusión acerca de si eso seguía siendo una prueba de mariposa o ya otra disciplina distinta.

La discusión acabó como empezó: con una gesta del propio Pankratov. El 8 de febrero de 1997 el Torpedo Ruso batió el récord del mundo de 50 mariposa en piscina corta…sin nadar a mariposa. Hizo 25 metros de delfín subacuático, emergió para tocar la pared y volverse, y volvió a sumergirse para realizar el segundo largo de piscina también bajo el agua. Su tiempo, 23.35, nos da una idea acerca de la velocidad que desarrollaba el ruso en las profundidades.

Tras esta última salvajada, todo el mundo estaba de acuerdo: aquello era de un mérito extraordinario, pero no era una prueba de mariposa. La FINA se reunió y acordó cambiar el reglamento mundial de la natación, estableciendo desde 1998 el límite del nado subacuático en  15 metros, límite que sigue en vigor actualmente.

Atrás quedaron 2 años de cambio profundo en la natación, donde todo el mundo intentaba seguir la nueva moda del nado subacuático.  La única vez que yo lo intenté en competición fue en un relevo 4×100 estilos en el campeonato provincial de invierno, en la antigua piscina de INEF de Granada. Yo, con 14 años, nadaba la posta de mariposa y me casqué el primer largo bajo el agua. La historia quedaría bien sino fuese porque a mi lado se tiró el gran Javier Baena (Fray Leopoldo para los amigos), uno de los mejores nadadores absolutos que había en Andalucía, que tuvo la misma idea y me sacó como 7 metros nada más que en ese largo.

Para terminar, unas últimas palabras para Pankratov. Después del cambio de reglamento bajó sus prestaciones mucho, sin poder volver a ponerse al nivel mostrado anteriormente. Fiel a su filosofía espectacular, siguió siendo un elemento extravagante en la piscina, aunque ahora por otras razones: sus enormes desfallecimientos en los finales de las pruebas, tras salir a todo trapo en los inicios, se hicieron famosos, y fue especialmente doloroso verle agarrar un puro de tamaño colosal en los 200 mariposa de los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, donde parecía haber recuperado cierto nivel al lograr ser finalista en esta prueba.

Aquí podéis ver la final de los 200 mariposa de Atlanta’96. En esta prueba tan larga no apuraba tanto el delfín (hoy en día incluso se apura más en los virajes) pero seguía siendo su arma más efectiva contra los rivales. Observad también otro elemento del pasado: había 2 oportunidades en las salidas, si alguien se escapaba en la primera se repetía. En esa salida falsa podéis ver la profundidad que ya había tomado Pankratov.

Este fue el gran Denis Pankratov, uno de los mejores mariposistas de todos los tiempos, puede que el más espectacular de todos los nadadores de la historia, y el pionero en el que se basaron estrellas posteriores como el mismísimo Michael Phelps. El hombre que demostró al mundo las posibilidades del delfín subacuático.

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8 comentarios

  1. Una auténtica pasada, no conocía la historia y he disfrutado como un enano leyendo el artículo. ¡Muchas gracias Abel!

  2. Me alegra que te haya gustado, Nacho. Un abrazo.

  3. Buen artículo Abel.
    Me viene a la memoria el 50 mariposa del Trofeo de Donostia el pasado diciembre donde Aschwin se hizo su largo bajo el agua: http://www.youtube.com/watch?v=JsbRT-GD-7A

    • Jeje, vaya vacilada de Aschwin. Sin duda uno de los mejores “delfinistas” del mundo. Todos ellos descendientes del ruso.

      Por cierto siempre he tenido una gran envidia por las maravillosas coberturas que presta la televisión vasca a todos los deportes.

  4. Has olvidado comentar q este señor tb consiguio q nuestras madres se sentaran a ver la natacion con nosotros 😂. Recuerdo cuando mi madre un dia se acerco y dijo ” uhy, quien es ese chico tan mono.”
    Gran articulo Abel 🙂

  5. Hola

    Si pudieses subir el video del europeo de Viena de Pankratov te estaría muy agradecida, yo también lo estaba viendo en directo y es uno de esos momentos que me habría encantado poder rememorar más de una vez pero nunca he localizado el video en internet por más búsquedas que he hecho.

    Gracias

    Enca

  6. Yo tambien lo recuerdo la primera vez que lo vi, impresionante. Una de las imagenes mas increibles que he visto en el mundo del deporte.

  7. Me ha gustado mucho el artículo. Yo también me aficioné a la natación gracias a Martín L. Zubetro y Popov en Barna 92. Y recuerdo a Pankratov y la invención por su parte de la submarina. Después todos los entrenadores comenzaron a preparar a sus nadadores en los entrenos en este arte.

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